Ahorro de energía, servicios públicos y ecología en los “libros peronistas”

Ahorro de energía, servicios públicos y ecología en los “libros peronistas”

Cuando Juan Domingo Perón llega a la presidencia de la República Argentina, el país se encontraba en una crítica situación en materia de energía. Por este motivo decide encarar el problema de manera integral mediante dos objetivos principales específicos: alcanzar la independencia energética y conseguir que la energía llegue a toda la población, ya que la consideraba un derecho social.

Instaura el Plan Nacional de Energía, promociona un Plan de Ahorro Energético, modifica la estructura de la Dirección Nacional de Energía creando nuevas reparticiones para el desarrollo de nuevas fuentes energéticas y sistemas de distribución.

Se fundan las empresas públicas Agua y Energía Eléctrica Empresa del Estado (AyE) con el objetivo de desarrollar la energía hidroeléctrica, Empresas Nacionales de Energía (ENDE) que reunía a todas las direcciones generales hasta entonces existentes, Gas del Estado que tenía a su cargo la distribución, comercialización y prestación del servicio público de gas, la Dirección General de Combustibles Vegetales y Derivados, cuya misión era la obtención biocombustibles, principalmente alcohol del maíz y de otros cultivos.  Esta visión innovadora en temas energéticos se coronaría en el año 1950 con la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Entre las herramientas utilizadas para la difusión  del Plan de Ahorro Energético encontramos los libros que la historiografía educativa de Argentina denomina “textos peronistas”.

Frente a la necesidad de promover una fuente de recursos para sostener el desarrollo industrial, el incentivo del ahorro popular  surgió como una alternativa atractiva. Comenzó entonces a ser criticado el consumo desmedido y se impulsaron oficialmente campañas para el  consumo austero. Entre las diferentes acciones se promovió un proceso de ahorro y concientización en el uso de la energía por diferentes medios.

Entre las herramientas utilizadas para la difusión  del Plan de Ahorro Energético encontramos los libros que la historiografía educativa de Argentina denomina “textos peronistas” por haber sido “muchos de ellos expresamente elaborados con el propósito de servir de instrumento para la difusión del ideario peronista.” Se trata de libros de lectura para escuela primaria editados entre los años 1952 y 1955 siguiendo las orientaciones de los nuevos programas de estudio dictados por el Ministerio de Educación de la Nación.

Se trata de libros de lectura para escuela primaria editados entre los años 1952 y 1955 siguiendo las orientaciones de los nuevos programas de estudio dictados por el Ministerio de Educación de la Nación.

Concretamente, la Ley 14184 que sancionó el Segundo Plan quinquenal, en el Objetivo IV E.1. de la enseñanza primaria, establecía en el ítem d) “que los textos escolares tenían como objetivo fundamental la incorporación a los mismos de los principios básicos de la doctrina nacional peronista como así también el reconocimiento de los objetivos determinados en el Segundo Plan Quinquenal para cada actividad de la Nación”.

Al examinar estos libros editados a mediados del siglo pasado, resulta sorprendente descubrir que ya abordaban algunos temas de avanzada para su época: Ahorro de energía, ecología, reforestación, construcción de gasoductos, generación de energía, servicios públicos y consumo sustentable. 

Uno de los ejemplos más interesantes de cómo se trataban estos temas en los textos escolares de la época  es el  libro de lectura para segundo grado “Pueblo feliz” escrito por  Ángela E. Raggi, ilustrado por Catalina Spigel y publicado en el año 1953 por la Casa Editorial Luis Lasserre.



Uno de los ejemplos más interesantes de cómo se trataban estos temas en los textos escolares de la época  es el  libro de lectura para segundo grado “Pueblo feliz” escrito por  Ángela E. Raggi, ilustrado por Catalina Spigel y publicado en el año 1953 por la Casa Editorial Luis Lasserre.

ECONOMIZA LUZ

Economiza luz

Al esconderse al sol, se hace la noche. Para combatir a la obscuridad se recurre a la luz artificial.

Generalmente a la lamparilla eléctrica que fuera inventada por un sabio norteamericano llamado Tomás Alva Edison.

Disfrutemos de este invento maravilloso; pero, eso sí, seamos prudentes en el consumo de la electricidad.

Tratemos en lo posible de tener encendidas tan solo las luces necesarias.

Sigamos las indicaciones que aconseja la compañía de electricidad.

Colaboremos, ahorrando corriente eléctrica en todo lo que sea posible.

Hacer lo contrario, nos reporta un gasto inútil y además significa un derroche innecesario de energía que la Nación necesita.

Reforestación.


Reforestación

“Abramos la tierra plantemos el árbol

Será nuestro amigo y aquí crecerá.

Y un día vendremos buscando su abrigo,

Y flores y frutos y sombra dará”.

Los árboles influyen notablemente sobre el clima y las lluvias se hacen más frecuentes en las zonas de los grandes bosques.

Si a ello se agregan las múltiples utilidades y los valiosos beneficios que reportan los árboles se valorizará la campaña de “reforestación” que realiza el gobierno.

La reforestación, significa, poblar con nuevos árboles extensas zonas del territorio.

Con ello se siembra riqueza a manos llenas; se mejoran las especies y hasta puede provocarse la lluvia que tanto bien hace a la tierra y que a veces, en vano se espera.

Si la riqueza forestal es grande en todas sus ramas, lo será más aún con la acertada campaá del gobierno de Perón. “La República debe cubrirse de árboles”, dijo, y lo está haciendo.

Millones de pesos se destinan para su realización. Así es como se encaran los problemas de una Nación.

Compra lo necesario.


Compra lo necesario

A pocas cuadras de casa hay una feria. En ella se alternan puestos de verduras, de frutas, de carne, de  aves y huevos, de pastas alimenticias, de pescado, etc.

Mamá hace sus compras en dicha feria, porque los precios son más convenientes. Los otros días, conversando con una vecina le decía:

-Yo no me hago traer las mercaderías a casa, porque me resultan a mayor precio.

-Yo hago otro tanto, dijo la vecina, y adquiero además solo lo necesario.

Por mi parte, continuó mamá, no derrocho los alimentos y evito todo gasto innecesario.

Me dije entonces: – Ya puede estar tranquilo mi padre, que sus jornales no sean malgastados por mamá, que es una perfecta ama de casa.

Toda mujer argentina, debe ser una cooperadora económica del gobierno, ya que al hacerlo contribuye al porvenir de la patria y al bienestar del pueblo.

“A cada argentino le toca su parte grande o pequeña, en la inmensa tarea de consumir menos y producir más” (Eva Perón)

“A cada argentino le toca su parte grande o pequeña, en la inmensa tarea de consumir menos y producir más” (Eva Perón)

Ahorro.


Ahorro

Leo en la carátula de una revista de ahorro:

“Yo ahorro,

Tú ahorras,

El ahorra.

Todos debemos ahorrar”

Entonces me digo:

Es un sabio consejo que todos debemos oír.

Es el buen camino que todos debemos seguir.

Es la sana lección que todos debemos aprender.

Quién no oiga el consejo, ni siga el buen camino, ni aprenda la lección. “Será pobre aunque trabaje”



El libro “Justicialismo” de Graciela Albornoz de Videla publicado en el año 1953 por la Editorial Angel Estrada y Cia. hallamos la referencia sobre la construcción de un gasoducto.

El libro “Justicialismo” de Graciela Albornoz de Videla publicado en el año 1953 por la Editorial Angel Estrada y Cia. hallamos la referencia sobre la construcción de un gasoducto.


Una línea roja en el mapa de la República


El gasoducto “Presidente Perón” es una magna obra de la Nueva Argentina que muestra la potencialidad industrial alcanzada en la era justicialista.

Ya está terminado este mapa; mira, mamá, ei contorno, la división política y una línea roja que une Comodoro Rivadavia con Buenos Aires.

– Según veo, es el trazado del Gasoducto lo que acabas de hacer; ¡tan fácil y simple, hija mía, y sin embargo tantos esfuerzos titánicos para realizarlo!

– He leído que nuestro país posee en su subsuelo reservas de gas natural que no habían sido aprovechadas… Pero dime, mamá: ¿cómo puede ser eso cierto si hace mucho tiempo que se utiliza el gas como combustible y para alumbrado?

– Sí, pero sólo las grandes ciudades del litoral gozaban de dicho beneficio. Era muy costoso, pues el llamado ‘‘gas licuado” y ‘‘gas de destilería” era el único producto que se aprovechaba.

– Pero si tenemos electricidad, ¿para qué queremos gas?

– Por dos razones que no debes olvidar: primero, la economía de combustible y el poder disponer el pueblo de gas a discreción; segundo, el aprovechamiento para energía de las reservas de combustible que tiene el país.

Al traer el gas a Buenos Aires beneficia importantísimas poblaciones como: Trelew, San Antonio. General Conesa, Bahía Blanca, Azul, Las Flores, Cañuelas, etcétera.

-¿Cuántos años tardaron en hacer el Gasoducto?

– Gracias al esfuerzo de voluntad de los trabajadores argentinos las obras, iniciadas el 21 de febrero de 1947, fueron terminadas el 29 de diciembre de 1949.

– Pero, según mi mapa, tuvieron que extender la tubería en una extensión de mil setecientos kilómetros, ¿será posible?

-Así fué: por debajo de los ríos, en terrenos pantanosos y perforando montañas o cruzando arenales.

– Nuestra maestra nos dijo que el 29 de diciembre se realizó un magnífico acto en el teatro Colón, en el cual el personal de la Dirección General de Gas del Estado tributó un homenaje al Presidente de la Nación, y nos hizo escribir sus palabras en el cuaderno de clase. ¡Te las voy a leer, mamita; verás qué lindas son!



Otra referencia notable sobre el gasoducto la hace el libro de lectura para segundo grado “Obreritos” de la autora  Luisa F. de García y publicado por la Editorial  Kapelusz en el año 1953.

Otra referencia notable sobre el gasoducto la hace el libro de lectura para segundo grado “Obreritos” de la autora  Luisa F. de García y publicado por la Editorial  Kapelusz en el año 1953.


Petróleo y gas

Hace muchísimos años –tantos que se cuentan por millones-, tierras que hoy son llanuras estaban cubiertas por el mar. Allí vivían extraños animales y plantas raras. Las aguas se secaron, y nuevas capas de tierra cubrieron aquellas regiones. Con el calor y la presión, después de mucho tiempo, los restos de peces y otros habitantes de las aguas o el suelo se convirtieron en petróleo.

El petróleo es oscuro y aceitoso. Destilado, brinda numerosos productos. Es la principal fuente de energía que mueve las máquinas industriales.

Nuestra Patria es rica en este importante mineral. Obreros de la Nueva Argentina trabajan con entusiasmo para que los pozos de petróleo rindan todo el combustible que nuestra industria necesita.

Igual origen tiene el gas natural que, enviado desde Comodoro Rivadavia, llega hasta la ciudad  de Buenos Aires por un larguísimo gasoducto.

Petróleo y gas colaboran en la riqueza y felicidad de los argentinos.

Hombres del pueblo, dirigidos por ingenieros, construyeron el gasoducto, atravesando pantanos y superando mil dificultades. El gasoducto es uno de los más legítimos orgullos del gobierno del general Perón.



El texto escolar para tercer grado “Ronda del gran amor” escrito por  Amalia Luisa Bruzone y editado por Ángel Estrada y Cía, en 1953 aborda temas de generación eléctrica.

El texto escolar para tercer grado “Ronda del gran amor” escrito por  Amalia Luisa Bruzone y editado por Ángel Estrada y Cía, en 1953 aborda temas de generación eléctrica.


Producción nacional de energía

La fuerza motriz es de capital importancia en el desarrollo de las industrias.

Nuestro suelo es rico en cauces de agua capaces de proveer energía en abundancia.

Su aprovechamiento es una posibilidad de riqueza y engrandecimiento.

En nuestro país existían pocas fábricas de electricidad y diques. Y estos pocos eran explotados por capitales extranjeros, que, desde luego, enfocaban el problema de la producción sin fe ni patriotismo y sólo bajo el aspecto del lucro inmediato.

De esta realidad censurable nació el ansia de nuestro presidente Perón de nacionalizar todas las empresas productoras de energía que había en el país.

El proyecto, puesto en marcha, no sólo alcanzó a las existentes, sino también a las que posteriormente se construyeron en los distintos puntos del país.

De esta manera se intensificó la industrialización y se logró que extensas tierras laborables que hasta hace poco eran improductivas se transformaran en centros fecundos de producción.



De la editorial Luis Lasserre, el libro  “Un año más”, escrito por  Ana Lerdo de Tejada y  Aurora Zubillaga  publicado en 1953 hace referencia a la nacionalización del gas, la electricidad, los ferrocarriles y los teléfonos.

De la editorial Luis Lasserre, el libro  “Un año más”, escrito por  Ana Lerdo de Tejada y  Aurora Zubillaga  publicado en 1953 hace referencia a la nacionalización del gas, la electricidad, los ferrocarriles y los teléfonos.


Los servicios públicos son argentinos

Ser dueños de lo que usamos, es placer y un sano orgullo.

Antes, cuando no sabíamos lo que era el Justicialismo, la mayoría de los Servicios Públicos pertenecían a empresas particulares casi siempre extranjeras.

Ahora, los teléfonos, el gas, la electricidad, los ferrocarriles, son nuestros, como son nuestros todos los puertos del país.

Así es lindo: tener una Patria que posea todo lo que necesite.

¡Cuántos años pasaron hasta llegar a esto!… ¡Y en qué poco tiempo consiguió el general Perón, realizar obra tan grande!…



Otra referencia al tema de los servicios públicos fue publicada en el texto “Despertar” del autor Luis Bruno impreso por la Editorial Kapelusz en el año 1953.

Otra referencia al tema de los servicios públicos fue publicada en el texto “Despertar” del autor Luis Bruno impreso por la Editorial Kapelusz en el año 1953.


Son nuestros

Íbamos camino de Jujuy. Mi padrino se ha empeñado en que Aurora y yo conozcamos el país.

– Todo argentino debe conocer su Patria -suele decir.

– Si yo no tuviera que ir a la escuela… -digo en son de broma.

Aurora me ayuda:

– Si una no tuviera tanto trabajo en casa…

Padrino interrumpe:

– No me refiero a quienes no pueden. Quiero decir que se comprenden mejor los problemas argentinos cuando uno conoce el país.

Cuando padrino empieza a hablar de la Patria, no hay quién le gane. Hablaría días enteros. Continuó:

– Por eso, en vez de regalarles dinero, los llevo de viaje. Quiero que vean que cada región tiene un suelo, un clima y producciones distintas. Y de allí su diferente riqueza. Sin ir más lejos, desde el tren hemos visto varios cauces de ríos secos. Ése es el problema de las provincias andinas. Sus ríos bajan precipitadamente de la montaña, en busca del llano. Su correntada es muy rápida, y sólo se los ve en época de grandes lluvias o de deshielo. Pero el hombre ha construido diques y represa sus aguas. Con esos diques, y canales de riego, habrá mayores cultivos y mayores riquezas.

– Y electricidad -dice Aurora.

– Efectivamente, Aurora. Y como la usina que mueve esas aguas es argentina, todo lo que los consumidores pagan quedará como riqueza para el país.

– ¿Cómo? -preguntó- ¿No es siempre así?

– Ahora sí. A medida que el país se desarrollaba, extranjeros con mayor experiencia y dinero pusieron empresas. Las ganancias, o por lo menos una gran parte, se iban a sus respectivos países.



En “La Argentina de Perón” de la autora Ángela C. de Palacio publicado por la Editorial Luis Lasserre en el año 1954, nuevamente se predica sobre la importancia del ahorro.

En “La Argentina de Perón” de la autora Ángela C. de Palacio publicado por la Editorial Luis Lasserre en el año 1954, nuevamente se predica sobre la importancia del ahorro.


Ahorrar

Una vez había un hombre que, por el mero hecho de haber colocado unas monedas en su alcancía cada vez que se sentía inclinado a derrocharlas, llegó un día a adquirir una preciosa casita para él y los suyos. Y la llamó… “la casa del ahorro”

Aquel hombre sabía ahorrar.

Pero el ahorro no es solamente el sostén de la prosperidad personal y familiar: también el bienestar social depende de él. Un pueblo de gente económica, será ordenado, feliz, próspero. En cambio, un país cuyos miembros despilfarran sus bienes… ya imaginamos lo que podrá ser. Por eso el General Perón nos impulsa a ahorrar, no solamente en provecho propio, sino en pro del bien público: a no desperdiciar inútilmente la luz eléctrica, a no dejar canillas de agua a medió cerrar y menos todavía abiertas, a no gastar más de lo que se gana, a pensar un poco en el día de mañana, porque “prevenir” los males equivale a evitarlos.

Hay bienes que nos pertenecen personalmente, pero también hay otros que son del patrimonio común. Ahora bien: si rio aprendemos a cuidar tanto de lo nuestro, evitando gastos superfluos, como de lo ajeno, seremos ciudadanos egoístas o indignos. Recordemos que el bienestar general, depende del bienestar de cada uno de nosotros, y que para juzgar si una cosa está bien o mal hecha, no tenemos más que suponer a todas las demás personas haciendo lo mismo.

Ahorremos. Sepamos ser previsores, disciplinados y económicos, no solamente porque nos conviene, sino también porque siéndolo colaboraremos en la grandeza de la patria.

En el ahorro bien entendido se basa gran parte de la prosperidad nacional.


De esta breve observación de algunos de los “textos peronistas” surge, primero, la reflexión de que algunos de los contenidos que allí se abordaban setenta años atrás continúan siendo de gran actualidad y que la etapa de la educación primaria parece ser un buen momento para sembrar consciencia sobre estos trascedentes temas.




Por: Leandro Kessler

Imágenes: Víctor Manuel Alvarez


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