Actualidad
Renacimiento nuclear: En 15 años abrirá una central cada cinco días

El átomo contraataca. Entre la suba alucinante de los precios del petróleo y los problemas del calentamiento global generados por las energías que queman fósiles, la industria nuclear, tan temida desde los 60, inició una segunda era de oro. Hoy se están construyendo 35 usinas nuevas en 12 países y en 15 años habrá otras 60. Un repaso de los accidentes de Three Mile Island y Chernobyl, como para recordar a qué le teníamos tanto terror.
Para el ecologista tipo en este momento hay 439 centrales nucleoeléctricas que deben cerrarse. Y luego, cuando se cierren, a perder la llave. Malas noticias para el ecologista y antinuclear tipo: en la actualidad hay 35 centrales más en construcción en 12 países y según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de las Naciones Unidas, de aquí a 15 años habrá 60 más y de mayor potencia, lo que dará una capacidad nuclear instalada mundial 85% mayor que la actual. ¿Hay que mudarse de planeta, entonces?
Mudarse de ideas podría ser más sensato. Además de inevitable: si a principios de los 80, antes de Chernobyl, se inauguraba una nueva planta nuclear cada 17 días en algún lugar del mundo, con el acelerón que ahora le están metiendo al tema China, la India, Brasil, Rusia, Finlandia, Francia, Canadá y los Estados Unidos, el cálculo de la WNA (Asociación Nuclear Mundial) es que dentro de 15 años se estará poniendo operativa una nueva central nuclear cada cinco días.

 

Vista de la Central Nuclear de Ikata y sus tres generadores. La Central nuclear de Ikata es una central nuclear que se encuentra en Japón, en el el pueblo de Ikata del Distrito de Nishiuwa de la prefectura de Ehime. Pertenece a la empresa Energía Eléctrica de Shikoku.

Y no hay tu tía, dice este foro de la industria atómica, porque el precio del petróleo y el gas se fueron al diablo, el clima planetario está desquiciado por la quema de combustibles fósiles, en 2030 seremos 8.300 millones de ñatos con una demanda de electricidad que te la cuento, y las energías renovables todavía no están ni remotamente en condiciones de tirar del carro de la economía mundial, salvo como ayudantes.

¿Esto es una tragedia bíblica? Habría que ponerla en perspectiva argentina: rutinariamente todos los años mueren unos 8.000 compatriotas en accidentes de tránsito. Pero desde que se fundó la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en 1951, murió una sola persona –un ingeniero de la institución– debido a un accidente nuclear menor. Algo deben de estar haciendo bien los atómicos, al menos aquí.

La segunda perspectiva es planetaria: con casi 600 unidades nucleoeléctricas que funcionaron durante algo más de medio siglo, hubo sólo dos accidentes clasificables como del peor tipo posible, con derretimiento del núcleo de la central. Fueron Three Mile Island (TMI), en Estados Unidos, en 1979, y Chernobyl, en 1986.


De otras cosas se muere peor

Los titulares olvidados de los últimos treinta años dan para pensar que el accidente de la planta química de la Union Carbide, en Bhopal, India (diciembre de 1984, cuando se produjo la fuga de 40 toneladas de gases tóxicos), probablemente mató y dañó a más gente, y que las autoridades indias y la empresa en cuestión hicieron lo imposible por disimular el costo en vidas (tal vez de 17.000 casos) para minimizar juicios y compensaciones. Y la industria química, llena de plantas obsoletas, especialmente en el Tercer Mundo, sin embargo, no tiene tan mala imagen.

Asimismo, una revisión somera de los desastres naturales exacerbados por el cambio climático, que empezó a evidenciarse en 1970, muestra que quemar carbono fósil está matando o arruinando vidas en cifras sencillamente inmedibles. Ejemplo 1: la inundación de Bangladesh de 1973 dejó bajo el agua al 60% de la superficie nacional, ahogó y mató de enfermedades por contaminación hídrica a 300.000 bengalíes. Ejemplo 2: la segunda gran sequía del Sahel del siglo XX, la de los 80, liquidó de hambre a 100.000. La ventaja de ser un antinuclearista, rubio y rico es que el cambio climático ataca preferentemente a los morochos y pobres.

 

Planta de energía nuclear Susquehanna, con dos reactores de agua en ebullición (BWR). Las torres de refrigeración emiten vapor de agua.La Susquehanna Steam Electric Station, una planta de energía nuclear, está en Luzerne County, Pensilvania. Tiene dos reactores de agua en ebullición General Electric en un emplazamiento de 4,4 km², con 1.000 empleados trabajando en él, y alrededor de otros 250 en Allentown, Pensilvania.

Pero esa mirada ahora empieza a volverse en contra: Holanda, Bélgica, la costa estadounidense del Golfo de México y el estuario del Támesis son número fijo para inundarse en grandes tormentas, y el Primer Mundo se notifica por fin de que el antinuclearismo finoli les va a salir caro en vidas y tierras.

En economía, “una externalidad” es un vulgar pagadiós. Yo produzco barato, pero les arruino la vida a los vecinos o a mis trabajadores. Casos localmente claros: el Polo Petroquímico de Dock Sud, el Riachuelo, y siguen las firmas. El estudio más completo para evaluar las externalidades de la generación eléctrica, proyecto ExternE, muestra que la generación nuclear es bastante menos podrida que cualquiera de las otras fósiles. La pérdida promedio de años de vida ocasionada por la industria nuclear al terrícola promedio es 100 veces menor que la del carbón y cinco veces menor que la del gas. Aun así, los EE.UU., media Europa y China se iluminan a carbón, porque los apagones o la falta crónica de electricidad matan a más gente.

Y están las energías alternativas o renovables, por supuesto. Tienen la desventaja de ser fuentes intermitentes: no siempre sopla viento sobre los molinos, y de noche, cuando crece el consumo eléctrico de las ciudades, en los parques fotovoltaicos o fototérmicos el sol no tiene mejor idea que ponerse. Por supuesto, hay modos muy inteligentes de almacenar estas producciones para que rindan “potencia firme”, sólo que todavía no están muy probados y saldrán carísimos.

The show must go one

En realidad, ya no habrá más energía barata, del mismo modo en que no habrá jamás agua potable ilimitada o hectáreas inagotables de tierra para cultivar. Y por lo mismo: somos diez veces la misma cantidad de ñatos que en 1798, cuando el economista inglés Thomas Maltus predijo que un día seríamos tantos que se nos acabarían los recursos naturales, y agarrate Catalina. Pero los recursos son menos.

¿Cómo sigue el show, entonces? La energía nuclear es un salvavidas con mala imagen, en un mundo de náufragos chetos que todavía fingen odiarla, y de náufragos pobres que no la pueden pagar. Algunos ricos ya no fingen más: cambio climático aparte, Europa es rehén petrolífero-gasífero de los árabes y los rusos, pero no tiene la fuerza militar de los EE.UU. para blindarse contra apagones mandándote a los marines. De modo que donde todavía quedan muchos activistas antinucleares, como España o Suecia, la onda es “repotenciar” las centrales existentes. Así, España añade 810 megavatios nucleares nuevos a su red eléctrica, y Suecia suma 1.860 mega, mientras las asociaciones que han vivido tan bien durante 30 años de pasar la gorra contra el átomo compran tiempo para buscarse algún otro Gran Satán que les sirva para recaudar.

La central nuclear de Atucha I es una instalación destinada a la producción de energía eléctrica en Argentina. La central es operada por Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA) y está ubicada en la costa del río Paraná, cerca de la localidad de Lima, en el Partido de Zárate (Provincia de Buenos Aires), a unos 100 km al noroeste de la ciudad de Buenos Aires.


Los ingleses y los canadienses ya no les dan bola y van por plantas nuevas, 3.500 megavatios en el último caso; y los franceses de AREVA, que ya obtienen el 77% de su electricidad del átomo y son los grandes del mercado mundial, afilan sus garras para trenzarse con la Westinghouse y los rusos en los grandes mercados emergentes (China, India, Brasil) con su European Pressured Reactor (EPR). El viernes 12 de septiembre el ministro de Energía de Brasil, Edison Loão, probablemente para matar de una úlcera a su colega de Medio Ambiente, José Carvalho, prometió de 50 a 60 centrales brasileñas nuevas en el próximo medio siglo. Entre tanto, los inventores de la energía nuclear, es decir los EE.UU., hacen de todo: repotencian centrales, con actualizaciones de ingeniería, les estiran la vida útil de 40 a 60 años a 50 de sus 104 plantas; y planifican nuevas instalaciones. Y aun así, la mayor demanda constructiva viene de los países asiáticos, tan desesperados por energía que el antinuclearismo nunca tuvo chances en esas tierras.

En suma, el siglo XXI viene muy atómico para los ricos y muy lleno de apagones para los pobres, mientras no se descubra algo mejor y más barato. Ya faltan ingenieros nucleares en todos lados, y la Argentina, con un Gobierno que no se decide a sacar el programa nuclear de 22 años de coma profundo, está más expuesta que nunca a perder los pocos que conserva.



¿Qué es la energía nuclear?


Se llama energía nuclear a aquella que se obtiene al aprovechar las reacciones nucleares espontáneas o provocadas por el ser humano. Estas reacciones se dan en algunos isótopos de ciertos elementos químicos, siendo el más conocido de este tipo de energía la fisión del uranio-235 (235U), con la que funcionan los reactores nucleares. Sin embargo, para producir este tipo de energía aprovechando reacciones nucleares pueden ser utilizados muchos otros isótopos de varios elementos químicos, como el torio, el plutonio, el estroncio o el polonio.

Instalaciones de control de la Central Atucha 1 (Imagen cortesía Clarín)

Los dos sistemas con los que puede obtenerse energía nuclear de forma masiva son la fisión nuclear y la fusión nuclear. La energía nuclear puede transformarse de forma descontrolada, dando lugar al armamento nuclear; o controlada en reactores nucleares en los que se produce energía eléctrica, energía mecánica o energía térmica. Tanto los materiales usados como el diseño de las instalaciones son completamente diferentes en cada caso.

Otra técnica, empleada principalmente en pilas de enorme duración para sistemas que requieren poco consumo eléctrico, es la utilización de generadores termoeléctricos de radioisótopos (GTR, o RTG en inglés), en los que se aprovechan los distintos modos de desintegración para generar electricidad en sistemas de termopares a partir del calor transferido por una fuente radiactiva.

La energía desprendida en esos procesos nucleares suele aparecer en forma de partículas subatómicas en movimiento. Esas partículas, al frenarse en la materia que las rodea, producen energía térmica. Esta energía térmica se transforma en energía mecánica utilizando motores de combustión externa, como las turbinas de vapor. Dicha energía mecánica puede ser empleada en el transporte, como por ejemplo en los buques nucleares; o para la generación de energía eléctrica en centrales nucleares.

La principal característica de este tipo de energía es la alta cantidad de energía que puede producirse por unidad de masa de material utilizado en comparación con cualquier otro tipo de energía conocida por el ser humano.



El accidente de Chernobyl


El accidente de Chernobyl acontecido en dicha ciudad de Ucrania el 26 de abril de 1986, ha sido el accidente nuclear más grave de la Historia, siendo el único que ha alcanzado la categoría de nivel 7 (el más alto) en la escala INES.
Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de la Central Nuclear de Chernóbil, produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior.

 

El accidente de Chernobyl acontecido en dicha ciudad de Ucrania el 26 de abril de 1986, ha sido el accidente nuclear más grave de la Historia, siendo el único que ha alcanzado la categoría de nivel 7 (el más alto) en la escala INES.

La cantidad de material radiactivo liberado, que se estimó fue unas 500 veces mayor que la liberada por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas, forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación de unas 135.000 personas y provocó una alarma internacional al detectarse radiactividad en diversos países de Europa septentrional y central.
Además de las consecuencias económicas, los efectos a largo plazo del accidente sobre la salud pública han recibido la atención de varios estudios. Aunque sus conclusiones son objeto de controversia, sí coinciden en que miles de personas afectadas por la contaminación han sufrido o sufrirán en algún momento de su vida efectos en su salud.
Tras prolongadas negociaciones con el gobierno ucraniano, la comunidad internacional financió los costes del cierre definitivo de la central, completado en diciembre de 2000. Desde 2004 se lleva a cabo la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor.


El monumento a las victimas del desastre de la planta nuclear de Chernobyl en el cementerio de Mitino en las afueras de Moscú, donde están sepultados algunos de los bomberos que combatieron las llamas el 26 de abril de 1986 y murieron por exposición a la radioactividad.



Fuentes: Crítica de la Argentina – Clarín - Wikipedia


 


Se filma un electrón por primera vez



Generación distribuida - Energía de calidad



Generación y transporte de electricidad


Copyright: 2007 - Afinidadelectrica.com. Contacto: . Diseño y Desarrollo Web: Centraldev. Alojado en Dreamhost.